Cristina Illamola | De blogs y cuentacuentos
El asesoramiento lingüístico va mucho más allá de una corrección lingüística: su objetivo es lograr que la idea que queremos transmitir llegue a nuestros lectores sin desviación ni malentendido alguno. Gracias a la asesoría, a la revisión y a la corrección, y, si se precisa, al coach lingüístico, es posible crear un texto de calidad, no solo legible y comprensible, sino que transmita mucho más que una idea, una idea cargada de valores y emociones.
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De blogs y cuentacuentos

De blogs y cuentacuentos

Este pasado verano tuve la oportunidad de colaborar  en la corrección de un libro sobre cómo programar la mejor Hora del cuento en las bibliotecas municipales (Joan de Boer, 2017). ¿Casualidad? Vosotros me diréis…

Brevemente, trata sobre toda la invisible logística que se requiere para preparar esta actividad y que, si alguna parte falla, puede repercutir sobre el éxito o el fracaso del evento. A los que hemos acudido a alguna hora del cuento puede parecernos muy fácil de ejecutar; todo lo contrario: no puede descuidarse ninguno de sus pilares: elegir un buen cuentacuentos (supone el 50 % del éxito), pero también el lugar, el aforo, la publicidad, la edad de los asistentes, etc. En definitiva, ¿a qué cuentacuentos hubieran elegido Lewis Carrol, Charles Perrault, los hermanos Grimm o Hans Christian Andersen para que relatara sus cuentos?

Y fue leyendo sobre todo ello que empecé a pensar sobre dónde y cómo era mejor contar algo sobre mí (e incluso a cuestionar las pocas acciones que había llevado a cabo); cuál era el mejor canal para trabajar mi branding (una palabra más del mundo del marketing que resume las acciones que realizamos y programamos para ir construyendo y forjando nuestra marca): ¿a través de mi web, de LinkedIn, de las redes sociales, de un blog?

Y he llegado a la conclusión de que, así como el collar o los zapatos que has elegido ponerte a primera hora de la mañana revelan algo sobre ti, igual sucede con todos estas ramas digitales que forman el entramado de tu marca. De ahí que decidiera incluir un pequeño portfolio y un blog en mi recién estrenada web. Todos muestran una parte distinta de mí, pero todos son yo, mis valores y mi forma de trabajar.

Al final es difícil que uno no se lleve una clara impresión sobre ti: una web es mucho más que un simple diseño con contenido clasificado en apartados, al igual que un libro no es una mera suma de páginas escritas ordenadas en capítulos.

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